TRATADO: SOBRE LA MUJER ARIES (CAPÍTULO 4)

Y finalmente…

Necesitará de buen tiempo disponible… para leer este Capítulo del Tratado!

TRATADO: SOBRE LA MUJER ARIES

CAPÍTULO 4. AMOR

El amor representa todo un dilema para esta intrépida mujer. Por una parte, alienta su espíritu de conquista, convirtiéndose el amor a primera vista en todo un reto y desafío que apasiona su talento aventurero. Por otro lado, detesta sentirse atraída, cautiva de un sentimiento del que no es capaz de escapar por sus propios medios. La única solución es la salida de ir hacia delante, ir tras el amor y ser capaz de conquistar al único hombre que ante sus ojos existe sobre la faz de la tierra, evento que solo ocurre cuando se enamora.

Respecto a los hombres que pretendan conquistar esta dama, sobra decir que tienen una delicada tarea ante ellos. Lo peor que su enamorado puede hacer es una declaración precipitada. La mujer Aries precisa de un apasionante cortejo que la estimule, pero que al mismo tiempo se guarden las distancias. Un proceder excesivamente franco y directo le hará perder todo el interés por el hombre que así se manifieste. Es indispensable mostrarse inalcanzable ante esta mujer si pretende cautivar su corazón. También hay que tener en cuenta que un romance con la nativa Aries suele ser tan fuerte y apasionado que su contrincante puede caer víctima de sus propias artes y flirteos.

Una vez consolidada la pareja, la mujer Aries es muy cariñosa, cálida y entrañable, pero no por ello dejará de luchar por lo que ella considera su feudo particular. Un profundo deseo por controlar a su pareja marcará todos sus actos, aunque jamás lo haga de forma premeditada. No gusta de dichas artes, prefiere el enfrentamiento directo, lejos de la frivolidad y de toda estrategia.

A menudo hay que recordar a la mujer Aries el compromiso material que adquirió en el pasado. Para ella tan solo existe el corazón, y éste poco entiende de obligaciones, repartos de tareas y acción conjunta. El hombre, en ese caso, tendrá que hacer entender a esta mujer que hay una manera más práctica, lógica y sensata de encarar la vida. Eso sí, para ello hará falta tanto tacto como para apaciguar a una fiera salvaje. Enseguida se sentirá atacada y se abrirá un abismo entre ambas partes. Jamás hay que olvidar que ante lo único que esta mujer se doblega es ante el amor, el cariño y la comprensión.

 ¿Cómo saber si le interesas a Aries? Muy sencillo, ella te lo dirá a la cara, tarde o temprano directamente, y probablemente en el lugar y momento más inesperados. Para ella no tiene sentido dilatar algo cuando ya ha tomado una decisión y esto también afecta sus relaciones. Si nunca dice nada, no debe pensarse equivocadamente que la razón es porque tema decirlo, es porque no está interesada. Es muy factible que su calidez y sociabilidad sean malinterpretadas por los hombres.

Entre todos los signos solares, son las mujeres Aries las que más probabilidades tienen de declararse, especialmente si el hombre no se decide a hacerlo. Y, amigo mío, ese es el único momento en que puedes demostrarle sin peligro tus sentimientos: cuando ella se te declare. Si lo haces antes, estás corriendo un albur. Ten mucho cuidado con tus iniciativas cuando la mujer es Aries, porque a ellas les gusta dirigir la relación amorosa. Más vale que te asegures bien de haberte metido su corazón en el bolsillo antes de intentar rodearle la cintura con un brazo y darle un beso de despedida, porque si no, es posible que te lance un gancho de derecha en la mandíbula y huya como una cervatilla asustada.

Pero no te confundas. La razón de su huida no es su modestia virginal, ni el miedo a tus apasionadas intenciones. Con eso puede arreglárselas muy bien. Si escapa es por el temor de verse complicada con un esclavo reverente o con un cachorrito enamorado, porque cualquiera de esas cosas le arrancarían lágrimas de aburrimiento. Muéstrate indiferente, mantenla en la incertidumbre, y lo más probable es que sea ella quien te arrincone. Un hombre que se resiste a su influencia es siempre seductor para una Aries, ella no puede entender que él no está fascinado por sus indudables encantos. Entonces, su naturaleza marciana no dejará piedra sin mover para demostrar que ella es deseable, aunque él no le despierte ningún interés duradero.

Para conseguir el corazón de la persona que ama sacará toda la inteligencia, el encanto y sinceridad que posee para hacerse; Su amor, la pasión y el embrujo harán el resto. Además podrá ofrecer ese inmenso amor que atesora en su interior y una fidelidad a prueba de bombas, pero eso sí, si entiende que es la pareja perfecta, es decir,  aquella persona que siempre estuvo en sus sueños.

Hasta que esto no suceda ella irá de flor en flor buscando ese río de pasión por el que se deja  arrastrar muy a menudo. Cuando los demás descubran su espíritu aventurero, sus ansias de independencia y esa mirada cargada de sensualidad caerán rendidos a sus pies. Es de esas personas que se entregan en cuerpo y alma y son lo suficientemente directas como para pedir sin tapujos todo lo que desean de la persona que tienen a su lado, pero puede que cuando consiguen lo que quieren su interés desaparezca, solo permanece si ha encontrado a su complemento.

Sin embargo, Aries siempre actúa con la mejor de las intenciones así que ¿por qué no pueden los demás reconocerlo simplemente así?. Para Aries todo es realmente así de sencillo, y no se complica más la vida. En el fondo, los sentimientos de Aries pueden ser muy complejos, pero en la superficie son sencillos de comprender.

Cuando Byron escribió que <<el amor del hombre es cosa aparte de la vida del hombre; para la mujer es toda su existencia>>, se olvidó existen mujeres Aries. Una mujer Aries puede pensar que el amor es toda su existencia, pero está demasiado absorta en el mundo que la rodea, por no hablar de lo vitalmente absorta que está en sí misma, para que el amor sea realmente el comienzo y el final de su vida. Aries puede pasarse sin un hombre más fácilmente que cualquier otra mujer.

Claro que pasarse sin un hombre no significa pasarse sin romance. La mujer Aries necesitará siempre de ese héroe de sus sueños por quien suspira en su corazón. Es posible que esté muy lejos en el tiempo y en el espacio -o simplemente invisible e inaccesible, oculta en las nieblas del mañana, pero en una lluviosa tarde de abril, nuestra amiga estará pensando en él. Rondará sus pensamientos cuando caiga la primera nevada, cuando ella escuche cierta canción o vea destellar un relámpago. Sin embargo, por más que suspire por él, si no se da en forma inmediata la presencia física de un hombre, la mujer Aries no le echará terriblemente de menos.

Aries necesita honestidad en las relaciones. No soporta los secretos ni las tácticas manipuladoras. Las insinuaciones vagas e indirectas la impresionarán más bien poco. Las intrigas, los secretos y los sigilos no le gustan nada. El disimulo y la diplomacia le resultan extremadamente difíciles. Que no le cuentes un secreto puede hacerla enfurecer, y no es buena idea hacer enfurecer a Aries.

Le encanta flirtear. Es algo que satisface su necesidad de estímulo constante y le ayuda a esquivar el compromiso que tanto le asusta. Cuando por fin se enamora, y olvida el deseo, surge la faceta romántica de su naturaleza ardiente, aunque sigue siendo impetuosa y apasionada.

Independientemente del grado de romanticismo, la pasión de una Aries está siempre vinculada al amor, por lo que quiere expresar sus sentimientos de una forma directa. Como corazón romántico, busca el amor de su vida. Cuando lo encuentra, espera una vida de felicidad sin fin y de armonía. Desgraciadamente, sus ilusiones se verán defraudadas una y otra vez, pero siempre será optimista, su elemento de fuego no pierde nunca la esperanza.

El temperamento de Aries es explosivo. No es un signo que acumule rencores. Al menor contratiempo, tiende a marcharse, pero no tarda en volver. Sus enfados son poco duraderos, aunque su pareja no siempre debe esperar una disculpa.

Si realmente se enamora, puede ser sorprendentemente celosa. Probablemente no tolerará que su pareja tenga una aventura. En cambio, puede que ella ceda a la tentación y espere que su pareja reconozca que eso no va a afectar su duradera relación amorosa.

Las relaciones de una Aries suelen terminar abruptamente. A pesar de muchas <<segundas oportunidades>>, de repente, un día la puerta se cierra y no vuelve a abrirse. Seguirá avanzando, o se habrá entregado a un nuevo reto, más emocionante. Causas: Aries no es la más fiel de los signos, por lo que es posible que haya sentido de nuevo el deseo, o simplemente se haya aburrido en el esfuerzo por satisfacer las necesidades de otra persona. Una vez la relación ha terminado, tiende a eliminar todo contacto. Le gusta desaparecer rápidamente; no mira hacia atrás con nostalgia pensando en lo que hubiera podido ser. Sin embargo, es capaz de mantener lazos de amistad con sus exparejas luego de pasado un largo período de duelo y olvido, quien intente reconquistarla perderá su tiempo, Aries nunca revierte sus sentimientos, no se enamorará nuevamente.

Cuando la mujer Aries se siente realmente herida, su fuego se convierte en hielo. Su fuego arde intensamente, pero también se extingue con rapidez; su hielo es eterno. No lo olvides, si es que ella te interesa en serio… y es poco probable que ella quiera interesarte de ninguna otra manera. Aries juega a todo o nada.

Nunca debe ser inquietante la posibilidad de que Aries sucumba a los encantos de un lobo. Es tan inmune a los lobos como a los playboys, y corre mucho más peligro de verse seducida por algún idealista que defienda una causa, sobre todo si es una causa perdida. Pero ni siquiera con él se privará de hacer valer con frecuencia su individualidad, rasgo éste que jamás quedará completamente conquistado en la mujer de Marte, por más que el hombre adecuado pueda suavizarlo.

Como las Aries prefieren la compañía masculina a la femenina, y solicitan la admiración de todos los hombres que las rodean, entre los nueve y los noventa años, con una de ellas te sobrarán las oportunidades de sentir los aguijonazos del pequeño monstruo verde de los celos. Olvídate de ellos.

Una mujer de este signo insiste en tener completa libertad, tanto antes como después de casarse. Vaya donde vaya y haga lo que haga, tendrás que confiar en ella. De todos modos, la cosa no es tan dura como parece, porque una vez que Aries se entrega de verdad, es fiel. Es raro que Aries pueda amar a dos hombres al mismo tiempo; simplemente, su honradez no le permite el engaño. Si no median circunstancias excepcionales, te hará saber con toda claridad que su amor ha muerto antes de entablar una relación seria con otra persona.

Es una mujer capaz de pasión profunda y de místico idealismo, entretejidos de las maneras más extrañas. En una relación que ella sienta como auténtica y perdurable, no habrá lugar para reticencias, astucias femeninas, maniobras de coquetería o juegos tontos. Su amor es directo, como su forma de hablar y de actuar. Hay algo limpio y fresco en la sencillez de sus emociones que, así y todo, la llevan a veces a aguas demasiado profundas para ella. Es posible que tengas que domesticarla un poquito, pero si te ama de verdad lo aceptará con una docilidad sorprendente.

Una Aries te hará regalos, te prestará dinero, te cuidará cuando estés enfermo y te ayudará a conseguir trabajo. Y esperará lo mismo de ti. Aunque ella lo niegue con vehemencia (con la misma vehemencia que pone en casi todo), cuando se siente triste, tú también tendrás que estarlo. Cuando esté feliz, tendrás que estar feliz. Para Aries, amar es compartir en la igualdad. Tu Aries espera compartir tus hojitas de afeitar, tu cuenta bancaria, tus amigos y tus sueños. A cambio, tú puedes compartir los de ella. Claro que es posible que su hojita de afeitar esté rota, su cuenta bancaria casi en cero, sus amigos un poco dispersos, y que sus sueños sean demasiado fantásticos para que tú te los tragues, pero ella no se mostrará egoísta con sus posesiones.

Herir su orgullo o poner freno a su entusiasmo son cosas que pueden poco menos que destrozarle el corazón. Es, ni más ni menos, lo que continuamente le hacen otros. Admira la fuerza y procura imitarla. Es frecuente que la realidad haga pedazos el idealismo de Aries y su fe optimista en la naturaleza humana. Si en esos momentos la consuelas con ternura, es probable que jamás llegues a perderla.

Defiéndela siempre contra sus enemigos, porque no te perdonará que no luches en favor de ella o no te pongas de su lado. (Pero prepárate para hacer las paces con ellos cuando Aries las haga, cosa que puede suceder en cualquier momento). Por lo menos, en eso juega limpio: ella también te defenderá. Una mujer Aries se jugará, desafiante, fama o fortuna frente a cualquiera que lastime a un amigo de ella. Si te ama, su indignación no tendrá límites. Son mujeres de lealtad absoluta.

En su naturaleza hay innegablemente cierta fragilidad, y serán más las veces que te agite que aquellas que te tranquilice. Pero te aportará emoción y sin duda no te aburrirá nunca.

Tiene también sus momentos de dulzura que desmienten su impulsividad… para el hombre que tenga la paciencia de sacarlos a la superficie. Las marcianas poseen mayor ternura interior de lo que puede imaginarse quien jamás ha estado en verdad próximo a ellas. Su conversación es muy inteligente y muy frecuente. No te ocultes tras el periódico durante el desayuno. Ella espera encontrar en ti a un compañero; de lo contrario, ya puedes empezar a hacer tú los huevos fritos.

Jamás critiques al amante, al marido o a los hijos de una mujer Aries, a menos que te hayas puesto un traje de amianto. Son mujeres capaces de ser exigentes, egoístas, y de hacer observaciones hirientes si alguien arroja un cubo de agua fría sobre lo que es suyo. Pero también pueden ser gentiles y delicadas cuando se las sabe tratar.

Una esposa Aries le causará probablemente una gran impresión a tu jefe… si puedes convencerla de que no le diga cómo debe administrar el negocio. Si por un tiempo tú estás sin trabajo, no tendrá inconveniente en ser ella quien traiga el pan a casa, pero jamás podrá respetar a un hombre que gane menos dinero que ella (aunque jamás dejaría a un hombre por esa razón; más bien se inclinaría a justificarlo con excusas).

Si excepcionalmente le da por abandonarse, la primera palabra de desaprobación de su pareja la enviará presurosa frente al espejo y a la botellita de perfume.

En la mayoría de los casos es una imprudencia permitir que Aries administre los fondos de la familia, pero si eres de los que te tomas las cuestiones económicas con espíritu deportivo, puedes intentarlo.

Es mujer que puede ser temperamental hasta lo irrazonable, y capaz de provocar algunas escenas violentas. (Pero recuerda: Es posible domesticarla, y si te ama de verdad lo aceptará con una docilidad sorprendente). Pero con la misma rapidez con que se enciende, su cólera se disipa como una tormenta de verano: Aries es incapaz de guardar rencor, buscar venganza o complacerse en la autocompasión o en la amargura.

Después de una tormenta, su optimista naturaleza de abril reaparecerá como el arco iris que surge súbitamente, pasado el chaparrón. Muchísimas personas afirmarán que la mujer Aries es totalmente masculina, pero no hay que creerles. Por debajo de su cáscara relampagueante y enérgica, es pura femineidad; tal vez demasiado mujer para el hombre medio. Si hay por ahí algún valiente caballero solitario, esta es el hada de sus sueños, digna de todos los dragones que tendrá que vencer para conquistarla.

No hay que olvidar que es sensible, a pesar de su radiante sonrisa de bravura (que no es más que su escudo contra el dolor). Quien pueda transformar al Carnero en cordero, tendrá una mujer honrada y apasionada, leal y fascinante, bien que pueda ser un poco impulsiva, autoritaria e independiente. Bueno, pero es que no se puede tener todo, ¿no? Aries te ayudará, lector, a encontrar tus ilusiones perdidas, y tendrá una fe ciega en todos tus sueños. Y si dices que no tienes ninguno, pídele alguno prestado; ella tiene muchísimos. Si crees en ella la mitad de lo que ella cree en ti, juntos podrán hacer milagros.

Carpediem!

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  1. #1 por Gedacho el marzo 26, 2010 - 6:45 am

    Carpe diem, ya te había dicho yo al respecto, y no está muy lejos de la realidad parece, puesto que el estudio de los astros tiene más de tres mil años, y así como concuerdan las religiones en un enviado divino, los signos también concuerdan en características, similitudes, temperamentos y en general un conjunto de adjetivos… quizás sea algo para ayudar a conocerte, falta que lo complementes con tu signo ascendente, además, si te sientes identificada no es para sentir confusión si algo parece andar fuera de lugar porque se sale de la teoría, pues no hay que quitarle poder a la decisión humana, abrazos.

    • #2 por argcarpediem el marzo 26, 2010 - 8:15 pm

      Es solo un mensaje dirigido a quien le interese. Muchas Gracias por tus observaciones… ahora a petición de Catu, haré el tratado de Geminis.

  2. #3 por Maria Monsalve el octubre 17, 2010 - 3:51 am

    Muy interesante , me gusta mucho leer sobre los signos , ya que se puede comprender el estudio de los astros , caracteristicas, temperamentos , similitudes , y si me siento identificada . gracias.

  3. #4 por Mari Ventura el julio 25, 2012 - 10:35 pm

    muy interesante mucho leer sobre esto la cosa que describen a un aries

  4. #5 por jevnav el mayo 15, 2013 - 8:39 pm

    Soy una mujer aries, lo cual puedo decir que es totalmente cierto lo que aqui pone.

  5. #6 por Violetta el agosto 10, 2013 - 5:06 pm

    Wow!! Soy me sorprendiste!, la verdad que nos describiste a la perfección ….

    Felicitaciones. Me encantó!!!

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