ADIOS al fenómeno político en nuestra historia presidencial colombiana

Un “Presidente de teflón”, al que ningún problema afectaba. Hace un par de meses, no imaginaba el país con un presidente diferente a Álvaro Uribe Vélez, por varias razones que estoy segura muchos colombianos comparten, la seguridad democrática, pese a las constantes críticas recibidas últimamente, ha sido una de las políticas más sólidas de nuestro país, la impecable prudencia para emitir pronunciamientos políticos de orden internacional y nacional, el innegable conocimiento sobre la situación de cada rincón de Colombia, y su incomparable memoria  y pilera en el trato y afecto a los colombianos. Sin embargo, en los útimos meses mi perspectiva cambió al observar las propuestas presidenciales de los actuales candidatos, teniendo esperanza en que nuevos liderazgos ofrecerán alternativas que beneficien a Colombia para su crecimiento.

Considero que se va uno  de los presidentes más pilos que hemos tenido, es una lumbrera de la que aún siento orgullo. Recuerdo aún cuando fue a la USTA y estaba en campaña presidencial con un 2% en las encuestas, quienes lideraban en ese entonces eran Noemí y Serpa, pues bien, recuerdo que bastó verlo entrar, saludar y dirigirse al auditorio, para que en cuestión de cinco minutos,  le diera mi apoyo a este hombre que consideré sería el presidente ideal para Colombia. Y vaya…! que las encuestas cambiaron los resultados en cuestión de semanas y su gobierno resultó ser mejor de lo que imaginé.

Un genuino líder que demostró que se podían romper las tradicionales nociones políticas, efecto reflejado en los altos grados de legitimidad y gobernabilidad obtenidos por parte de la población en las elecciones de 2002 y las del 2006, teniendo un nivel de aceptación muy superior en comparación a los anteriores gobernantes.

Uribe, se erigió como un presidente de mano dura, que mantuvo una opinión positiva de la población, uno de los líderes más populares en la historia política de Colombia. El aumento en la percepción de seguridad tuvo como efecto la reactivación de la economía del país. Demostró un estilo de gobierno personalista y apolítico, Uribe fascinó a la ciudadanía siendo un gobernante frentero, que daba la cara frente a los medios y al país cuando algo ocurría, daba explicaciones y pedía disculpas públicas.

Uno de sus mayores éxitos en mi humilde concepto, fueron los famosos “consejos comunitarios” mediante los cuales se trasladó a una gran cantidad de municipios para oír los problemas de la comunidad y sus necesidades primordiales. Uribe gestionaba soluciones, asignaba recursos, destituía funcionarios, exigía resultados, regañaba los dirigentes, siendo diligente y eficaz en la resolución de las necesidades, sensible y asequible a los ciudadanos y poseedor de un don de mando.

Un paisa con un encanto increible y asombroso,  que movió masas y las unió bajo un espiritu de patriotismo!

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