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TRATADO: SOBRE LA MUJER ARIES (CAPÍTULO 4)

Y finalmente…

Necesitará de buen tiempo disponible… para leer este Capítulo del Tratado!

TRATADO: SOBRE LA MUJER ARIES

CAPÍTULO 4. AMOR

El amor representa todo un dilema para esta intrépida mujer. Por una parte, alienta su espíritu de conquista, convirtiéndose el amor a primera vista en todo un reto y desafío que apasiona su talento aventurero. Por otro lado, detesta sentirse atraída, cautiva de un sentimiento del que no es capaz de escapar por sus propios medios. La única solución es la salida de ir hacia delante, ir tras el amor y ser capaz de conquistar al único hombre que ante sus ojos existe sobre la faz de la tierra, evento que solo ocurre cuando se enamora.

Respecto a los hombres que pretendan conquistar esta dama, sobra decir que tienen una delicada tarea ante ellos. Lo peor que su enamorado puede hacer es una declaración precipitada. La mujer Aries precisa de un apasionante cortejo que la estimule, pero que al mismo tiempo se guarden las distancias. Un proceder excesivamente franco y directo le hará perder todo el interés por el hombre que así se manifieste. Es indispensable mostrarse inalcanzable ante esta mujer si pretende cautivar su corazón. También hay que tener en cuenta que un romance con la nativa Aries suele ser tan fuerte y apasionado que su contrincante puede caer víctima de sus propias artes y flirteos.

Una vez consolidada la pareja, la mujer Aries es muy cariñosa, cálida y entrañable, pero no por ello dejará de luchar por lo que ella considera su feudo particular. Un profundo deseo por controlar a su pareja marcará todos sus actos, aunque jamás lo haga de forma premeditada. No gusta de dichas artes, prefiere el enfrentamiento directo, lejos de la frivolidad y de toda estrategia.

A menudo hay que recordar a la mujer Aries el compromiso material que adquirió en el pasado. Para ella tan solo existe el corazón, y éste poco entiende de obligaciones, repartos de tareas y acción conjunta. El hombre, en ese caso, tendrá que hacer entender a esta mujer que hay una manera más práctica, lógica y sensata de encarar la vida. Eso sí, para ello hará falta tanto tacto como para apaciguar a una fiera salvaje. Enseguida se sentirá atacada y se abrirá un abismo entre ambas partes. Jamás hay que olvidar que ante lo único que esta mujer se doblega es ante el amor, el cariño y la comprensión.

 ¿Cómo saber si le interesas a Aries? Muy sencillo, ella te lo dirá a la cara, tarde o temprano directamente, y probablemente en el lugar y momento más inesperados. Para ella no tiene sentido dilatar algo cuando ya ha tomado una decisión y esto también afecta sus relaciones. Si nunca dice nada, no debe pensarse equivocadamente que la razón es porque tema decirlo, es porque no está interesada. Es muy factible que su calidez y sociabilidad sean malinterpretadas por los hombres.

Entre todos los signos solares, son las mujeres Aries las que más probabilidades tienen de declararse, especialmente si el hombre no se decide a hacerlo. Y, amigo mío, ese es el único momento en que puedes demostrarle sin peligro tus sentimientos: cuando ella se te declare. Si lo haces antes, estás corriendo un albur. Ten mucho cuidado con tus iniciativas cuando la mujer es Aries, porque a ellas les gusta dirigir la relación amorosa. Más vale que te asegures bien de haberte metido su corazón en el bolsillo antes de intentar rodearle la cintura con un brazo y darle un beso de despedida, porque si no, es posible que te lance un gancho de derecha en la mandíbula y huya como una cervatilla asustada.

Pero no te confundas. La razón de su huida no es su modestia virginal, ni el miedo a tus apasionadas intenciones. Con eso puede arreglárselas muy bien. Si escapa es por el temor de verse complicada con un esclavo reverente o con un cachorrito enamorado, porque cualquiera de esas cosas le arrancarían lágrimas de aburrimiento. Muéstrate indiferente, mantenla en la incertidumbre, y lo más probable es que sea ella quien te arrincone. Un hombre que se resiste a su influencia es siempre seductor para una Aries, ella no puede entender que él no está fascinado por sus indudables encantos. Entonces, su naturaleza marciana no dejará piedra sin mover para demostrar que ella es deseable, aunque él no le despierte ningún interés duradero.

Para conseguir el corazón de la persona que ama sacará toda la inteligencia, el encanto y sinceridad que posee para hacerse; Su amor, la pasión y el embrujo harán el resto. Además podrá ofrecer ese inmenso amor que atesora en su interior y una fidelidad a prueba de bombas, pero eso sí, si entiende que es la pareja perfecta, es decir,  aquella persona que siempre estuvo en sus sueños.

Hasta que esto no suceda ella irá de flor en flor buscando ese río de pasión por el que se deja  arrastrar muy a menudo. Cuando los demás descubran su espíritu aventurero, sus ansias de independencia y esa mirada cargada de sensualidad caerán rendidos a sus pies. Es de esas personas que se entregan en cuerpo y alma y son lo suficientemente directas como para pedir sin tapujos todo lo que desean de la persona que tienen a su lado, pero puede que cuando consiguen lo que quieren su interés desaparezca, solo permanece si ha encontrado a su complemento.

Sin embargo, Aries siempre actúa con la mejor de las intenciones así que ¿por qué no pueden los demás reconocerlo simplemente así?. Para Aries todo es realmente así de sencillo, y no se complica más la vida. En el fondo, los sentimientos de Aries pueden ser muy complejos, pero en la superficie son sencillos de comprender.

Cuando Byron escribió que <<el amor del hombre es cosa aparte de la vida del hombre; para la mujer es toda su existencia>>, se olvidó existen mujeres Aries. Una mujer Aries puede pensar que el amor es toda su existencia, pero está demasiado absorta en el mundo que la rodea, por no hablar de lo vitalmente absorta que está en sí misma, para que el amor sea realmente el comienzo y el final de su vida. Aries puede pasarse sin un hombre más fácilmente que cualquier otra mujer.

Claro que pasarse sin un hombre no significa pasarse sin romance. La mujer Aries necesitará siempre de ese héroe de sus sueños por quien suspira en su corazón. Es posible que esté muy lejos en el tiempo y en el espacio -o simplemente invisible e inaccesible, oculta en las nieblas del mañana, pero en una lluviosa tarde de abril, nuestra amiga estará pensando en él. Rondará sus pensamientos cuando caiga la primera nevada, cuando ella escuche cierta canción o vea destellar un relámpago. Sin embargo, por más que suspire por él, si no se da en forma inmediata la presencia física de un hombre, la mujer Aries no le echará terriblemente de menos.

Aries necesita honestidad en las relaciones. No soporta los secretos ni las tácticas manipuladoras. Las insinuaciones vagas e indirectas la impresionarán más bien poco. Las intrigas, los secretos y los sigilos no le gustan nada. El disimulo y la diplomacia le resultan extremadamente difíciles. Que no le cuentes un secreto puede hacerla enfurecer, y no es buena idea hacer enfurecer a Aries.

Le encanta flirtear. Es algo que satisface su necesidad de estímulo constante y le ayuda a esquivar el compromiso que tanto le asusta. Cuando por fin se enamora, y olvida el deseo, surge la faceta romántica de su naturaleza ardiente, aunque sigue siendo impetuosa y apasionada.

Independientemente del grado de romanticismo, la pasión de una Aries está siempre vinculada al amor, por lo que quiere expresar sus sentimientos de una forma directa. Como corazón romántico, busca el amor de su vida. Cuando lo encuentra, espera una vida de felicidad sin fin y de armonía. Desgraciadamente, sus ilusiones se verán defraudadas una y otra vez, pero siempre será optimista, su elemento de fuego no pierde nunca la esperanza.

El temperamento de Aries es explosivo. No es un signo que acumule rencores. Al menor contratiempo, tiende a marcharse, pero no tarda en volver. Sus enfados son poco duraderos, aunque su pareja no siempre debe esperar una disculpa.

Si realmente se enamora, puede ser sorprendentemente celosa. Probablemente no tolerará que su pareja tenga una aventura. En cambio, puede que ella ceda a la tentación y espere que su pareja reconozca que eso no va a afectar su duradera relación amorosa.

Las relaciones de una Aries suelen terminar abruptamente. A pesar de muchas <<segundas oportunidades>>, de repente, un día la puerta se cierra y no vuelve a abrirse. Seguirá avanzando, o se habrá entregado a un nuevo reto, más emocionante. Causas: Aries no es la más fiel de los signos, por lo que es posible que haya sentido de nuevo el deseo, o simplemente se haya aburrido en el esfuerzo por satisfacer las necesidades de otra persona. Una vez la relación ha terminado, tiende a eliminar todo contacto. Le gusta desaparecer rápidamente; no mira hacia atrás con nostalgia pensando en lo que hubiera podido ser. Sin embargo, es capaz de mantener lazos de amistad con sus exparejas luego de pasado un largo período de duelo y olvido, quien intente reconquistarla perderá su tiempo, Aries nunca revierte sus sentimientos, no se enamorará nuevamente.

Cuando la mujer Aries se siente realmente herida, su fuego se convierte en hielo. Su fuego arde intensamente, pero también se extingue con rapidez; su hielo es eterno. No lo olvides, si es que ella te interesa en serio… y es poco probable que ella quiera interesarte de ninguna otra manera. Aries juega a todo o nada.

Nunca debe ser inquietante la posibilidad de que Aries sucumba a los encantos de un lobo. Es tan inmune a los lobos como a los playboys, y corre mucho más peligro de verse seducida por algún idealista que defienda una causa, sobre todo si es una causa perdida. Pero ni siquiera con él se privará de hacer valer con frecuencia su individualidad, rasgo éste que jamás quedará completamente conquistado en la mujer de Marte, por más que el hombre adecuado pueda suavizarlo.

Como las Aries prefieren la compañía masculina a la femenina, y solicitan la admiración de todos los hombres que las rodean, entre los nueve y los noventa años, con una de ellas te sobrarán las oportunidades de sentir los aguijonazos del pequeño monstruo verde de los celos. Olvídate de ellos.

Una mujer de este signo insiste en tener completa libertad, tanto antes como después de casarse. Vaya donde vaya y haga lo que haga, tendrás que confiar en ella. De todos modos, la cosa no es tan dura como parece, porque una vez que Aries se entrega de verdad, es fiel. Es raro que Aries pueda amar a dos hombres al mismo tiempo; simplemente, su honradez no le permite el engaño. Si no median circunstancias excepcionales, te hará saber con toda claridad que su amor ha muerto antes de entablar una relación seria con otra persona.

Es una mujer capaz de pasión profunda y de místico idealismo, entretejidos de las maneras más extrañas. En una relación que ella sienta como auténtica y perdurable, no habrá lugar para reticencias, astucias femeninas, maniobras de coquetería o juegos tontos. Su amor es directo, como su forma de hablar y de actuar. Hay algo limpio y fresco en la sencillez de sus emociones que, así y todo, la llevan a veces a aguas demasiado profundas para ella. Es posible que tengas que domesticarla un poquito, pero si te ama de verdad lo aceptará con una docilidad sorprendente.

Una Aries te hará regalos, te prestará dinero, te cuidará cuando estés enfermo y te ayudará a conseguir trabajo. Y esperará lo mismo de ti. Aunque ella lo niegue con vehemencia (con la misma vehemencia que pone en casi todo), cuando se siente triste, tú también tendrás que estarlo. Cuando esté feliz, tendrás que estar feliz. Para Aries, amar es compartir en la igualdad. Tu Aries espera compartir tus hojitas de afeitar, tu cuenta bancaria, tus amigos y tus sueños. A cambio, tú puedes compartir los de ella. Claro que es posible que su hojita de afeitar esté rota, su cuenta bancaria casi en cero, sus amigos un poco dispersos, y que sus sueños sean demasiado fantásticos para que tú te los tragues, pero ella no se mostrará egoísta con sus posesiones.

Herir su orgullo o poner freno a su entusiasmo son cosas que pueden poco menos que destrozarle el corazón. Es, ni más ni menos, lo que continuamente le hacen otros. Admira la fuerza y procura imitarla. Es frecuente que la realidad haga pedazos el idealismo de Aries y su fe optimista en la naturaleza humana. Si en esos momentos la consuelas con ternura, es probable que jamás llegues a perderla.

Defiéndela siempre contra sus enemigos, porque no te perdonará que no luches en favor de ella o no te pongas de su lado. (Pero prepárate para hacer las paces con ellos cuando Aries las haga, cosa que puede suceder en cualquier momento). Por lo menos, en eso juega limpio: ella también te defenderá. Una mujer Aries se jugará, desafiante, fama o fortuna frente a cualquiera que lastime a un amigo de ella. Si te ama, su indignación no tendrá límites. Son mujeres de lealtad absoluta.

En su naturaleza hay innegablemente cierta fragilidad, y serán más las veces que te agite que aquellas que te tranquilice. Pero te aportará emoción y sin duda no te aburrirá nunca.

Tiene también sus momentos de dulzura que desmienten su impulsividad… para el hombre que tenga la paciencia de sacarlos a la superficie. Las marcianas poseen mayor ternura interior de lo que puede imaginarse quien jamás ha estado en verdad próximo a ellas. Su conversación es muy inteligente y muy frecuente. No te ocultes tras el periódico durante el desayuno. Ella espera encontrar en ti a un compañero; de lo contrario, ya puedes empezar a hacer tú los huevos fritos.

Jamás critiques al amante, al marido o a los hijos de una mujer Aries, a menos que te hayas puesto un traje de amianto. Son mujeres capaces de ser exigentes, egoístas, y de hacer observaciones hirientes si alguien arroja un cubo de agua fría sobre lo que es suyo. Pero también pueden ser gentiles y delicadas cuando se las sabe tratar.

Una esposa Aries le causará probablemente una gran impresión a tu jefe… si puedes convencerla de que no le diga cómo debe administrar el negocio. Si por un tiempo tú estás sin trabajo, no tendrá inconveniente en ser ella quien traiga el pan a casa, pero jamás podrá respetar a un hombre que gane menos dinero que ella (aunque jamás dejaría a un hombre por esa razón; más bien se inclinaría a justificarlo con excusas).

Si excepcionalmente le da por abandonarse, la primera palabra de desaprobación de su pareja la enviará presurosa frente al espejo y a la botellita de perfume.

En la mayoría de los casos es una imprudencia permitir que Aries administre los fondos de la familia, pero si eres de los que te tomas las cuestiones económicas con espíritu deportivo, puedes intentarlo.

Es mujer que puede ser temperamental hasta lo irrazonable, y capaz de provocar algunas escenas violentas. (Pero recuerda: Es posible domesticarla, y si te ama de verdad lo aceptará con una docilidad sorprendente). Pero con la misma rapidez con que se enciende, su cólera se disipa como una tormenta de verano: Aries es incapaz de guardar rencor, buscar venganza o complacerse en la autocompasión o en la amargura.

Después de una tormenta, su optimista naturaleza de abril reaparecerá como el arco iris que surge súbitamente, pasado el chaparrón. Muchísimas personas afirmarán que la mujer Aries es totalmente masculina, pero no hay que creerles. Por debajo de su cáscara relampagueante y enérgica, es pura femineidad; tal vez demasiado mujer para el hombre medio. Si hay por ahí algún valiente caballero solitario, esta es el hada de sus sueños, digna de todos los dragones que tendrá que vencer para conquistarla.

No hay que olvidar que es sensible, a pesar de su radiante sonrisa de bravura (que no es más que su escudo contra el dolor). Quien pueda transformar al Carnero en cordero, tendrá una mujer honrada y apasionada, leal y fascinante, bien que pueda ser un poco impulsiva, autoritaria e independiente. Bueno, pero es que no se puede tener todo, ¿no? Aries te ayudará, lector, a encontrar tus ilusiones perdidas, y tendrá una fe ciega en todos tus sueños. Y si dices que no tienes ninguno, pídele alguno prestado; ella tiene muchísimos. Si crees en ella la mitad de lo que ella cree en ti, juntos podrán hacer milagros.

Carpediem!

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TRATADO: SOBRE LA MUJER ARIES (CAPÍTULO 3)

Continuando este tratado sobre la intrépida mujer aries…

TRATADO: SOBRE LA MUJER ARIES

CAPÍTULO 3. SEXO

La energía básica de una Aries: Es capaz, egocéntrica y confiada. Cuando siente deseo, lo que más le interesa es satisfacer sus propias necesidades de la forma más rápida y directa posible. Como signo cardinal de fuego, es famosa por la rápida seducción y pasión ardiente. Los signos cardinales raramente aceptan un <<no>> por respuesta. Puede que en la búsqueda de la pareja ideal, la mujer Aries esté totalmente motivada por el deseo.

Este signo está dominado por las sensaciones, por lo que disfruta plenamente del sexo poco complicado. En general es poco experta en el arte de la seducción lenta y sutil. Simplemente pide lo que quiere sin tener demasiado en cuenta las necesidades de su pareja. Como signo de fuego, la mejor cualidad es que es directa, y la peor, la impaciencia.

Marte empuja constantemente, por lo que disfruta con la persecución. Es más, anhela la conquista. No obstante, demasiada resistencia la hace abandonar y buscar la emoción en otra parte. Una Aries pocas veces se somete a la dominación. Necesita <<mandar>> en todos los aspectos sexuales.

Es una atleta sexual ardiente, apasionada y extrovertida, o al menos eso cree. Ciertamente tiene un interés inicial por el sexo, pero ¿sabe mantenerlo? Uno de los rasgos menos atractivos es que es buena empezando las cosas, pero no terminándolas, algo típico de los signos cardinales. No se interesa en construir las cosas gradualmente. La naturaleza de Aries es brusca e impaciente, por esta razón suele eliminar el juego preliminar prolongado.

Si las cosas transcurren con demasiada lentitud o se vuelven repetitivas, pierde el interés rápidamente. Y que nadie se atreva a reprocharlo. ¡Aries siempre tiene la razón!. El ritmo que elige es el correcto y poco le importan los sentimientos de los demás. Ese egoísta enfoque sexual hace que vea las cosas sólo desde su punto de vista, y comporta pocas relaciones duraderas. Muchas aventuras de Aries son como llamaradas ardientes: queman de forma espectacular pero luego se extinguen.

Aries no sabe esperar, es impaciencia pura. Pero esto no quiere decir que Aries no pueda llegar a ser una amante imaginativa, sensible, y tremendamente apasionada, por no hablar de su infatigable energía. Se trata simplemente de ser capaz de manejar su fuego, bajando un poco su ardiente llama hasta un límite soportable para los seres humanos corrientes que no sean Aries. La mujer Aries es a veces demasiada mujer para un hombre. Te ve, le gustas, y se lanza directamente por ti.

Incluso cuando se enamora, las declaraciones poéticas de dicho amor son poco habituales. No le importa decir <<te quiero, no suele decir te amo, esto es un privilegio que se concede a pocos>>de vez en cuando le resulta difícil explorar sus sentimientos más allá del momento. Es un signo positivo y extrovertido, por lo que no tiene tendencia a reflexionar sobre los mecanismos que le impulsan.

A muchas Aries les gusta discutir para expresar su apasionada naturaleza. Pide perdón con sexo. La pareja deberá adivinar hasta qué punto está arrepentida. Prefiere pedir Perdón y no Permiso. El compromiso es para ella un concepto extraño; antepone sus propias necesidades y espera que los demás la sigan sin dudar. Aries no soporta tener que considerar a otras personas, ni tampoco los súbitos arranques emocionales. Su estilo sexual se verá completamente solo con alguien tan directo y franco como ella.

Este signo es bastante fiel, aunque si es infiel, se lo contará a su pareja sin ningún tipo de tacto. Quizá deba aprender a escoger el momento y el lugar de descargar impulsivamente las cosas para que la <<honestidad>> la haga sentir mejor.

La mujer Aries es libidinosa y directa. Siempre quiere iniciar el sexo y su posición preferida es encima. Las dificultades pueden surgir si los otros signos consideran esa actitud demasiado <<mandona>>, cuando en realidad se trata de su inclinación natural a tomar las riendas.

El signo de Aries está relacionado con la cabeza. A las Aries les gusta que les acaricien la cabeza, en especial la nuca o la frente. Pero si lo que buscas es pasión, debes concentrarte en el planeta que la gobierna, Marte, estrechamente relacionado con los órganos genitales. Estos, junto con los pezones, son su principal fuente de pasión.

Buscan encuentros sexuales poco complicados, libertad, pasión y autosatisfacción. Las hacen felices las personas que se toman la vida y el amor con tanto placer como ellas.

Dado que Marte rige su signo, las pequeñas dosis de que la descubran haciendo el amor pueden excitarle considerablemente. Una pareja que disfrute experimentando con nuevas posiciones, puntos erógenos, ropa interior erótica, esencias, aceites, etc., mantendrá su interés más tiempo.

También tiene una vena romántica. Así pues, alguien que se moleste en hacerle regalos y en crear un ambiente erótico será muy bien acogido, sobre todo si de vez en cuando organiza una cita especial. Dada su necesidad constante de estímulo, una persona que pueda sorprenderla mantendrá su interés.

Aries no puede soportar la frustración de tener que esperar. Quiere sexo cuando le apetece, y punto. Tampoco le gusta que le digan lo que debe hacer, por lo que la pareja deberá encontrar la manera de introducir novedades en su vida sexual de forma directa, pero no amenazadora. Las insistencias de su pareja encontrarán muchas resistencias de la mujer Aries, por mucho que puedan contribuir a animar su vida sexual.

La fantasía de Aries implica un fuego sexual inextinguible generado por ambas partes. Su naturaleza es romántica y apasionada y por eso le atrae fuertemente la imagen del caballero de armadura reluciente saliendo a combatir al dragón y a rescatar a la infortunada damisela (o su equivalente moderno). Evidentemente, expresa el aprecio con ilusión y erotismo. La mujer Aries es la damisela que sale a rescatar a su caballero errante -es un ser valeroso que desea participar activamente en la fantasía.-.

No obstante, las fantasías de Aries pueden ser peligrosas y eróticas. Puede que a veces imagine que adopta el papel pasivo, pero sólo para saber que se siente. Este es el atractivo de la fantasía: Le permite abandonar durante un rato su papel habitual. Por ejemplo, quizás le guste imaginar que se resiste a alguien que la fuerza al sexo y que no puede rechazar.

Su lugar favorito es sobre la alfombra, junto al fulgor; el asiento delantero del auto, o las escaleras… Aries es demasiado impaciente y atrevido para esperar llegar a la cama. Le gustan los sitios algo peligrosos: quizás un ascensor, o la habitación donde se dejan los abrigos en una fiesta. Los espacios abiertos también atraen a la deportiva Aries. Como signo de fuego, prefiere el calor. Así pues, hacer el amor al aire libre en una cálida noche de verano se ajusta a su naturaleza enamoradiza, al igual que los lugares exóticos bajo el sol.

A la mujer Aries le gusta el sexo breve e intenso, y se aburre fácilmente. Por eso sus relaciones suelen reducirse a aventuras rápidas más que épicas. Pero cuando encuentra su verdadero amor, suele ser para toda la vida, entonces aprenderá la manera de establecer una relación verdadera, y como el <<yo>> puede convertirse en <<nosotros>>. Descubrirá las posibilidades que ofrece la demora de la satisfacción y la aceptación de compromisos, aprenderá apreciar la sensualidad tanto como la sexualidad y a disfrutar el erotismo y la fantasía que esconde su corazón.

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TRATADO: SOBRE LA MUJER ARIES (CAPÍTULO 2)

Continuando con la fascinante  perspectiva astrológica planteada por Dan Brown…

TRATADO: SOBRE LA MUJER ARIES

CAPÍTULO 2. TRABAJO Y SALUD

TRABAJO

La mujer Aries en el trabajo, es tan dispuesta como el más competente y válido de los hombres, esta mujer está más que capacitada para desenvolverse en el mundo laboral. Es muy posible encontrarla desempeñando toda clase de oficios, aunque prefiere generalmente la compañía de los hombres para desarrollar su tarea. Su cerebro funciona de manera directa y activa, y posee gran capacidad de concentración ante situaciones adversas.

Necesita imponer sus criterios al mundo que la circunda y disponer de un área donde poder organizarse a su manera; ejercer su dominio le permite descubrir sus propios errores y así enmendarlos con el consiguiente sentimiento de perfeccionamiento que ello conlleva. En lo posible prefiere disponer de un amplio margen de acción, con gente a su cargo y un considerable grado de compromiso y responsabilidad. Los puestos distinguidos, con notables privilegios y comodidades son para esta mujer como para un niño una torre de helado decorada con una cereza.

Posiblemente alcance un día un puesto semejante, pero, cuando esto ocurra, no vacilará en desarrollar por sí misma tareas que le permitan seguir manteniendo el contacto con el duro trabajo que desempeñó en otros episodios de su vida laboral.

Sobra decir una vez más, que a la mujer Aries no le entusiasma el trabajo doméstico. Como ama de casa es bastante funcional, y mantiene una muy aceptable imagen de orden y limpieza con poca dedicación.

En general es bastante competente desarrollando esta función, pero no es su pasión. Pronto se preocupará de involucrar a todos aquellos que dependan de ella, y rápida como el rayo, se volcará en instruirles e implicarles en la limpieza diaria.

Las mujeres de Marte suelen ser mujeres de carrera, capaces de desenvolverse bien en la misma profesión que un hombre. También pueden lucir un lindo perfil o una pierna bien torneada en ocupaciones estrictamente femeninas, como la de actriz o la de modelo.

A veces resulta difícil conseguir que una Aries así deje su trabajo por un hombre, si es una carrera o una profesión autentica. Tal vez durante un tiempo lo abandone todo, mientras se sienta inundada por el resplandor del romance y se imagine una casita de novela para los dos solos, junto al mar (ya que es típico de la imaginación Aries ir directamente a las partes gratas e ignorar las aburridas). Pero cuando haya que darle una mano de pintura a la casita, cuando en el techo aparezcan goteras y el resplandor inicial comience a oscurecerse, es posible que Aries se ponga ansiosa por sacar de nuevo a relucir su carta de trabajo. No hay que impedírselo. Será mucho más feliz y se sentirá más enamorada -y hasta más dulce- si se le permite llenar sus ratos de ocio con algo que le interese. Las emociones insatisfechas pueden llevar al marciano a convertir un grano de frustración en una montaña de problemas.

Prácticamente, no hay nada que una mujer de ese signo sea incapaz de hacer frente. Ya se trate de una cosa importante o simplemente de algo que se le ocurra para alegrar su vida, algún intento hará por conseguirlo, sin importarle si es práctico o no.

SALUD

Hay un exceso de vigor en la naturaleza de esta mujer. Su temperamento la predispone a sufrir desarreglos funcionales causados en su mayoría por una respuesta excesiva por parte del organismo, o bien por no atender a las exigencias de este.

La fiebre, los procesos inflamatorios y las hemorragias suelen ser intensas, o por lo menos suelen aparecer de forma notable en el transcurso de una enfermedad. Pero por lo común se resuelven, tras un grave e intenso proceso agudo, de manera tajante y de forma bastante satisfactoria.

Esta mujer es muy sensible al entorno. Puede admitir la falta de comodidades y el confort, pero lo que su salud no soporta son los ambientes sucios, cargados, excesivamente cerrados o aislados.

Las alergias, el asma o las erupciones cutáneas aparecerán de inmediato como protesta de su cuerpo ante un ambiente no del todo satisfactorio. Pero lo que más afecta y aleja por completo a la mujer Aries de sus quehaceres es el dolor de cabeza. Su tensión nerviosa se concentra de pleno y se manifiesta de esta desagradable manera.

Es raro que se queje de que está enferma o cansada, poseen gran resistencia, tienen un envidiable umbral del dolor, pero cuando algo le duela esperara compasión por toneladas, entonces prepárate para atenderla como a una impedida.

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TRATADO: SOBRE LA MUJER ARIES (CAPÍTULO 1)

Fascinada con la perspectiva astrológica planteada por Dan Brown en su último bestseller “El Símbolo Perdido”, decidí recopilar la información encontrada en la web sobre el signo ARIES  en un sucinto tratado, pretendiendo dar a conocer la definición de mi género bajo este signo de fuego.

TRATADO: SOBRE LA MUJER ARIES

CAPÍTULO I. DEFINICIÓN MUJER ARIES

Aries, este signo de fuego inaugura el ciclo astrológico. El sentimiento y la fuerza personal prevalecen sobre la materia y la mente. Como todos los nativos de este elemento, Aries necesita constantemente una causa que le permita enfocar sus actos, ya que la vida para Aries es propósito de existencia, atendiendo a su naturaleza cardinal.

En realidad lo que persigue Aries no son unos ideales, ni tampoco el aplauso de los demás; su naturaleza le impulsa a manifestar su esencia personal a toda costa, y para ello necesita hacer un gran esfuerzo. La causa, el noble propósito o el fuero inquebrantable no dejan de ser más que la excusa perfecta que justifica su atolondrado, impetuoso y apasionado modo de proceder.

Las Aries son las más atrevidas y arriesgadas del Zodiaco. No se recomienda jamás decirle a una Aries que hay algo que ella no pueda hacer. En el mejor de los casos se lanzará al ataque y demostrará que no sólo es capaz, sino que lo hace mil veces mejor que la persona que la retó. Aries jamás podrá resistir a un buen reto. Son arriesgadas hasta llegar al punto de ser temerarias y no parecen nunca conscientes de estar corriendo ningún riesgo. Son las conquistadoras del Zodiaco.

La mujer Aries es Independiente hasta decir basta, esta mujer rara vez necesita la ayuda de un hombre para conseguir sus propósitos. Es más, si busca el contacto con el mundo masculino será con el único fin de rivalizar y estimular su espíritu de lucha. Generalmente la mujer Aries se encuentra un tanto absorta en su mundo particular, del cual no es fácil sacarla. Prefiere andar por sus propios medios para tener la sensación de poder hacer lo que tanto le satisface. De todas maneras, necesita un héroe al que conquistar, para sí tener a quien demostrar su valía e intrepidez, con el único fin de acaparar la atención de tan altivo personaje.

Se abre sola las puertas, se pone sola el abrigo, libra sus propias batallas, se aparta ella sola la silla, llama el taxi y se enciende el cigarrillo sin necesidad de ayuda masculina. Para ella, hacerlo sola es la manera más rápida de hacer algo. Naturalmente, no es una actitud que guste demasiado al vulnerable ego masculino. La Ariana está decidida a tomar la delantera, a ser la primera en emprender la acción, y ello incluye tomar la iniciativa para empezar un romance.

Como pocas mujeres de otros signos, esta peculiar amazona no siente demasiada atracción por traer hijos al mundo, por el cuidado de los necesitados o desvalidos, o por los trabajos domésticos. Sin embargo, y aunque ella no lo sepa, el mundo de la maternidad alienta notablemente su espíritu.

El embarazo la ayuda a entablar una mayor conexión con su cuerpo, lo que la llena de vigor, entusiasmo y sobre todo, de orgullo de sí misma.

Los primeros estadios del bebé pueden resultar sumamente arduos, pero pronto descubrirá la maravilla que es para ella volver a sentir de pleno el universo de la infancia. Educará a sus hijos con la máxima dedicación y entusiasmo. Les enseñará a disfrutar del mundo de la imaginación y la fantasía. Como ninguna otra madre del zodiaco, enseñará a sus hijos los más nobles y elevados sentimientos a través del juego y del divertimento. Pero por otra parte, es una mujer dura. Sus hijos son de su pertenencia casi exclusiva – a no ser que circunstancialmente no le convenga y entonces los considerará hijos de su padre– y no estará dispuesta a que se maleduquen. Su máxima preocupación será enseñarles cuanto antes la individualidad, la independencia y la lucha por la vida. La mujer Aries se entromete en valores propiamente masculinos, obligando muchas veces a su pareja a realizar tareas que tradicionalmente fueron propias del sexo opuesto.

 

No espere que la aventurera Aries se quede satisfecha con una vida tranquila en el hogar o que cuide pacientemente de la casa y los hijos, a menos que ya tenga cierta edad y sólo quiera sentarse junto a sus nietos a contarles las maravillosas aventuras donde desde luego ella  es la protagonista. Jamás la encontrará tramando venganzas o planes sutiles para desprestigiar a otra persona o para robarle la gloria, su sentido del honor y su honestidad no se lo permitirían.

Anécdota: Una mujer Aries que por razones financieras, se vió obligada a vivir durante varios años en dos habitaciones, con el marido, cinco hijos bien inquietos y un perro. Es una situación bastante sofocante y cuya sola perspectiva puede despertar algunas dudas en una mujer con sentido común. En una Aries, no. Esta se las arregló para enfrentarla, aunque quizás alguna vez sufriera momentos de malhumor. Cuando estaba en esa situación, un astrólogo le leyó su carta natal y le señaló que sus aspectos planetarios mostraban un largo periodo de gran estrechez en su vida. Ella se quedó muy intrigada. <<¿Y cuando parece que pueda ser eso?>>, quiso saber.

La misma impulsiva Aries un día sintió repentinamente la urgencia de agregar un perro más al grupo que acampaba en sus dos habitaciones. Tenía la sensación de que el mimado de la familia necesitaba compañía femenina; se le veía muy solo. Además, a los niños les pareció una idea realmente sensacional.

El segundo perro no sabía comportarse en la casa la arredró solo temporalmente. Decidida como un sargento instructor, asignó turnos para que todos los miembros de la familia fregaran sucesivamente la alfombra. Cuando comprobó que de todas maneras jamás volvería a quedar como antes, analizó la situación para tomar una decisión. ¿Deshacerse del segundo perro? No faltaba más. Nuestra amiga abrigaba la secreta esperanza de que pronto habría cachorros. De alguna parte tendría que salir el dinero para comprar una alfombra nueva. Y lo raro fue que apareció. En cuanto a los cachorros, ella estaba segura de que se produciría algún milagro y de que todo el batallón podría ir a vivir a un apartamento nuevo antes del feliz acontecimiento. Y lo raro es que eso ocurrió.

Los milagros tienden a sucederle a la gente que cree en ellos, y vaya si las mujeres Aries creen. A veces, hasta el límite de la bobería. Su precipitación puede llevarlas a meterse en líos muy complicados, y es posible que ya tengan algunas canas antes de aprender a no pasar por segunda vez por la misma complicación. Aries no suele aprender de la experiencia. Ganas no le faltan, pero su disposición no le deja. De nada sirve alertar a una mujer típica de Aries con la bíblica advertencia <<el orgullo va antes de la caída>>, porque esta frase ella la interpreta desde que se la enseñaron por primera vez, así <<cuando pierdas el orgullo, caerás>>.

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AMOR: sentimiento enigmático del mundo.

 

El amor es el sentimiento emblemático de lo bueno que existe en la humanidad. Es el único sentir natural que no conoce de parámetros restrictivos, como: credo, estrato socioeconómico, raza, sexo, ideología, cultura, edad, estereotipo, y  otros más que se escapan, los cuales han sido profundos diferenciadores en la sociedad.

Sobre este sentimiento se cree tener la última palabra, se considera en ocasiones, un sentimiento sencillo y de fácil percepción, sin embargo, no es tan sencillo como parece. Basada en el amor, la humanidad desarrolla sentimientos derivados del mismo, que según como se unan con la razón, desprenden lo maligno o lo benigno del ser humano.

 

El amor es un solo sentimiento y a su vez una base que desprende diversas ascendencias. Entonces, se tiene la existencia, del amor a los hijos, a los padres, a la profesión, al trabajo, a los amigos, al arte, a la pareja, y demás factores existentes en el mundo vitalicios para la felicidad de cada persona. Pues bien, el amor como un todo, históricamente ha sido subestimado, dado que solo se menciona para identificarlo con lo bueno que refleja  la humanidad.

Por ejemplo: Basado en el amor a la familia, se crean sentimientos y cualidades de respeto, incondicionalidad, paciencia y entrega; en el amor a la profesión, se crean sentimientos y cualidades de optimismo, perseverancia y dedicación; en el amor a la pareja, se crean sentimientos y cualidades tales como: fidelidad, adicionando los demás que genera el amor a la familia.

Fundamentado en ese mismo amor que se constituye como el símbolo noble más importante del mundo y representado a través de un “corazón” (La unión de dos conos de color rojo), se crean también los sentimientos y defectos más detestables, deplorables, nefastos y absurdos de la humanidad.

¿Cómo es posible que el amor la base de las más nobles hazañas de la humanidad, pueda convertirse también en lo más reprochable? La respuesta es: La razón, opuesta en muchas ocasiones a las leyes del “corazón”, que como bien se explicó es el símbolo del AMOR. La razón es, en este caso, el factor determinante en la toma de decisiones que se hacen en nombre del amor, según el raciocinio usado por el ser humano respecto a cada situación vivida, convirtiendo así el amor mismo, en algo benigno o maligno.

 

Algunos pensarán… ¡No es la razón… es la falta de razón!, pero sin ánimo de entrar a debatir si es irracional o no el comportamiento de algunos frente a los actos que ejecutan.  Se tiene por ejemplo el de aquellos que dan su vida por una creencia religiosa, actuando con completa racionalidad, puesto que son conscientes de sus actos, sin ningún vestigio de irracionalidad. Es subjetivo por tanto entrar a tomar una posición frente al tema de que tanto resulte racional o no algo, dado que eso depende de la óptica de quien la mire.

No podría tildarse entonces de irracional un acto en nombre del amor, solo  por resultar nefasto ante la mirada general.

Para dar mayor claridad, podríamos preguntarnos lo siguiente: ¿Sería  irracional aquel que asesina mediante tortura al abusador sexual de su pequeño hijo?,  muchos actos frente a quienes los ejecutan  parecen ser racionales, pero respecto a otros resulta falto de razón, la madre del transgresor podría pedir que se ajusticie con restricción de libertad y no con muerte, dado el valor que concede a la vida de su hijo delincuente,  quien  incluso probablemente resulte arrepentido de dicho acto. De tal manera, que muchos actos parecieran encontrarse justificados dentro de una razón que actúa movida por el amor.

Por lo tanto, se tiene en este orden de ideas que el amor a la cultura, a las creencias, a las ideologías ha desatado las guerras más sangrientas y violentas en la historia. El amor a la profesión, ha desarrollado actos desleales, conllevando innumerables faltas a la ética profesional. El amor a la pareja, uno de los más intensos de la humanidad, ha generado suicidios y homicidios.

Tampoco podría afirmarse que estos actos negativos son producto del odio, por cuanto el odio es la ausencia de amor, pero en los casos mencionados el móvil es la presencia del amor y su profundo sentir lo que mueve el actuar humano.

Por lo antes expuesto, se convierte el amor en un sentimiento enigmático. Un sentimiento que no puede ser subestimado por el ser humano, por la simpleza y pureza de su generosidad, que no conoce de limitaciones cuando se da. Siendo posible, que el amor como instrumento de cada acto humano, puede ser utilizado según se decida, para hacer el bien o el mal.

No obstante, coincido con la idea general de la humanidad respecto a que el amor debe ser la representación de lo más noble y bello que reflejemos, por eso si se concede respeto y valor a la esencia de este sentimiento con la calidez del alma, no se bifurcará y degenerará por el raciocinio humano, dado que el corazón más inteligente que la razón, entiende siempre que el amor es un indivisible e incorruptible sentimiento.

¡Oh amor poderoso¡ Que a veces hace de una bestia un hombre, y otras, de un hombre una bestia. William Shakespeare

¡Carpe diem!

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¿Los DINKYs causarán la extinción humana?

Hace un par de meses, leí  un artículo acerca de los DINKYs. Particularmente llamó mi atención uno de los párrafos resaltados en negrilla, el cual afirmaba que debido a esta forma de pensamiento dinky, La humanidad causará su propia extinción”.

 

Comienzo por definir la palabra DINKY, para aquellos que nunca han escuchado o leido este término, DINKY es realmente un acrónimo creado en los años 80, resultado de una sigla inglesa que traduce: double-income; no kids yet. Según una de mis fuentes de consulta (Wikipedia), este término Dinky, se refiere a un hecho social relativamente reciente en el cual parejas sin hijos deciden posponer la paternidad de forma indefinida, incluso renunciando a ella, para poder dedicarse exclusivamente a sus carreras laborales, por sentirse incapaces de educar a un hijo. 

Los expertos consideran que algunas motivaciones sobre este pensamiento, radican en movimientos ideológicos como la autoextinción, la incapacidad económica, el ambientalismo y la sobrepoblación mundial. De estos cuatro motivos mencionados, coincido en los tres últimos, es sensato tomar una decisión basada en hechos relevantes de afectación mundial, que afligen de una u otra forma la vida de un ser humano que  se trae al mundo. 

Los defensores del núcleo familiar muestran un evidente desacuerdo a esta forma de pensar, llamando hedonistas y egoístas  a las parejas que optan por desarrollar su proyecto de vida como DINKYs, respetable su punto de vista, sin embargo, la exageración de la crítica trasciende cuando aseveran que se debe a una ideología de autoextinción. 

Para inferir una afirmación semejante, habrìa que consultar que porcentaje de la humanidad representan los DINKYs, para creer que mediante la adopción de este estilo de vida, se generará una autoextinción de la humanidad, pues bien, las parejas DINKY son personas con un perfil profesional económico medio-alto, el cual no resulta ser representativo si tenemos en cuenta que en el mundo habitan aproximadamente 6,735 millones de personas, de las cuales solo el 20% posee el 90% de las riquezas (Fuente: Movimiento ATD Cuarto Mundo). 

En ese contexto parece más un hecho altruista, que egoísta no tener hijos, si se considera que pueden ser parte del  alto porcentaje que no posee las riquezas, que deberán enfrentar  la evidente escasez de recursos naturales  en los próximos años y consigo los efectos contaminantes que produce la densidad de población. Si tenemos en cuenta estos factores, concebir hijos sin conciencia alguna, es destinarlos a una inexistente calidad de vida, no podría pensarse entonces que existe una falta de valores familiares en las parejas DINKY.

A diferencia de los opositores, considero que estas parejas no son reflejo de la primacía de consumismo, narcisismo o egoísmo, son parte de la gnosis mundial frente  a la catástrofe que sin toma de conciencia hemos causado los seres humanos.

En estos términos, y para concluir la afirmación que colocó mi atención en los DINKYs, puedo asegurar que la autoextinción humana, difiriendo de lo que dicen los expertos, no será causada por la inhibición de procreación de un escaso porcentaje de la población llamados DINKYs.

¡Carpe diem!

 

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