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El día que Nietzsche lloró

Hoy junto con un caliente café cargado sin azúcar, un par de galletas oreo cubiertas de chocolate… terminé de leer esta magnífica novela… en medio de conmovedores sentimientos y emociones, que surgieron abruptamente con la lectura de los capítulos finales.

Su autor Irvin Yalom logra citar dentro de una historia la vida de varios personajes a quienes les guardo admiración, haciendo de esto, una novela valiosa y enriquecedora en su narrativa y discusiones de orden médico y filosófico.

La novela en cada capítulo deliberadamente analiza situaciones de traición, amor, deseo, amistad, lealtad, poder, placer, desesperación y otras que se escapan a mi memoria, donde se logra la identificación de situaciones que a diario vivimos todos nosotros.

En la medida que avanza la historia… la profundidad del análisis filosófico y el entendimiento del pensamiento de Nietzsche, se hace más claro, sobre todo para aquellos que asumimos entender su abrazo al ateismo como una muestra de rebeldía de la época, sin la comprensión de la doctrina que predicaba realmente.

En la historia los protagonistas buscan poner fin a las preocupaciones fundamentales referidas a la finitud, la muerte de Dios, la soledad, la finalidad, la libertad… que se tienen bajo llave toda la vida,  intentan desenredar estas preocupaciones en medio de una psicoterapia existencial.

Personalmente el capítulo 21 fue el más reflexivo para mi dado que logra condensar cada uno de las reflexiones de los protagonistas y da rienda suelta a la solución para hacer frente a las preocupaciones, haciendo frente a la posibilidad de elegir cada cosa, bajo nuestra propia responsabilidad… elegir el enemigo indicado… es la valiosa reflexión que deja el autor de la novela al final de la historia.

Esta novela promete tener una historia entretenida… llena de conocimiento y mucha reflexión filosófica, que al principio parecen solo pensamientos difíciles de consumarse en la realidad… sin embargo de manera extraordinaria Irvin Yalom aterriza cada postulación filosófica a la realidad.

Es una clara invitación para que el lector tenga la oportunidad de confrontar los dilemas de su existencia.

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El día que Nietzsche lloró

Hoy junto con un caliente café cargado sin azúcar, un par de galletas oreo cubiertas de chocolate… terminé de leer esta magnífica novela… en medio de conmovedores sentimientos y emociones, que surgieron abruptamente con la lectura de los capítulos finales.

Su autor Irvin Yalom lograr citar dentro de una historia la vida de varios personajes a quienes les guardo admiración, haciendo una novela valiosa y enriquecedora en su narrativa y discusiones de orden médico y filosófico.

La novela en cada capítulo deliberadamente analiza situaciones de traición, amor, deseo, amistad, lealtad, poder, placer, desesperación y otras que se escapan a mi memoria, donde se logra la identificación de situaciones que a diario vivimos todos nosotros.

En la medida que avanza la historia… la profundidad del análisis filosófico y el entendimiento del pensamiento de Nietzsche, se hace más claro, sobre todo para aquellos que asumimos entender su abrazo al ateismo como una muestra de rebeldía de la época, sin la comprensión de la doctrina que predicaba realmente.

En la historia los protagonistas buscan poner fin a las preocupaciones fundamentales referidas a la finitud, la muerte de Dios, la soledad, la finalidad, la libertad… que se tienen bajo llave toda la vida,  intentan desenredar estas preocupaciones en medio de una psicoterapia existencial.

Personalmente el capítulo 21 fue el más reflexivo para mi dado que logra condensar cada uno de las reflexiones de los protagonistas y da rienda suelta a la solución para hacer frente a las preocupaciones, haciendo frente a la posibilidad de elegir cada cosa, bajo nuestra propia responsabilidad… elegir el enemigo indicado… es la valiosa reflexión que deja el autor de la novela al final de la historia.

Esta novela promete tener una historia entretenida… llena de conocimiento y mucha reflexión filosófica, que al principio parecen solo pensamientos difíciles de consumarse en la realidad… sin embargo de manera extraordinaria Irvin Yalom aterriza cada postulación filosófica a la realidad.

Es una clara invitación para que el lector tenga la oportunidad de confrontar los dilemas de su existencia.

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Los Pilares de la Tierra

Los Pilares de la Tierra, uno de mis libros favoritos, es el libro recomendado para aquellos apasionados por las novelas históricas de la Edad Media.  Tan bueno es, que incluso se estrenó una miniserie de televisión, basada en el libro, hace un par de meses.

Esta novela escrita por Ken Follet, tuvo como escenario el período conocido como Anarquía de Inglaterra, época en la cual se presentó una crisis  debido a la inestabilidad de la corona inglesa, tras la muerte del rey Enrique I, dados los enfrentamientos entre la familia real por la sucesión de dicha distinción.

La novela describe el desarrollo de la arquitectura de las iglesias, principal fuente de creación de los constructores de la época.

Cuando Follett se embarca en la tarea de escribir Los pilares de la tierra, explica lo siguiente:

“Leí varios libros sobre arquitectura y surgió en mí un interés por las catedrales. Cierto tiempo después, se me ocurrió plasmar este entusiasmo en una novela. Era consciente de que debía ser un libro extenso. Se tardaban al menos 30 años en construir una catedral aunque, en la mayoría de las ocasiones este periodo se prolongaba porque se quedaban sin dinero, eran atacados o invadidos. Por lo tanto, la historia trata, de forma exhaustiva, las vidas de los personajes principales. En mi editorial estaban un poco inquietos por un tema tan insólito que, paradójicamente, es mi obra más famosa. También es el libro del que más orgulloso me siento. En él se recrea, de una forma bastante gráfica, la vida del pueblo y de sus habitantes. Es como si conocieras el lugar y la gente de una forma tan íntima como si tú mismo estuvieras viviendo allí en la Edad Media.”

Totalmente de acuerdo, esta novela una vez la empiezas a leer, te sumerge tanto en el desenvolvimiento de la historia y en la vida de cada personaje, que pese a lo extenso que pueda verse el libro, resulta entretenido de leer. La descripción y narrativa del autor en esta historia despierta tantas sensaciones en el lector, que con facilidad pasas horas y horas de lectura sin detenerte, para seguir conectado con esas emociones que emergen en cada línea escrita, que describe en un momento la pasión de un constructor, la muerte de un ser querido, la venganza de una victima, la locura de un amor desenfrenado, el erotismo  y la intimidad de una pareja, el conflicto político, la controversia religiosa, y muchas otras cosas más.

Esta historia tiene de todo un poco, una historia entretenida, que transmite conocimiento de historia, política, religión y arquitectura. Tiene en sus diversos apartes, algo de comedia, algo de drama, incluso algo de acción, es increíble como este autor logra describir en una historia tan extensa, todo el desarrollo de una época por casi un siglo completo, sin lograr aburrir en una sola página a su lector.

Esta novela ocupó el puesto 33 en la encuesta realizada por la BBC en 2003, cuyo objetivo era encontrar las obras más apreciadas de la literatura británica. Fue reconocida en Noviembre de 2007 por el club literario Oprah’s Book Club, el autor no solo sorprendió por escribir una novela a sus lectores, (siempre fue reconocido por escribir thrillers), sino que además lo hizo con sus editores dado el contenido y la longitud del libro.  Libro que más tarde se convirtió en el mayor best seller de Follett.

La segunda parte, Un mundo sin fin, salió a la venta en español el 28 de diciembre de 2007. Lo estoy leyendo, cuando lo termine les contaré que tan interesante o no, resultó ser.

Carpediem!! 🙂

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Los 4 Acuerdos

Nunca he sido entusiasta con los escritos realizados para mejorar  el yo interno del ser humano, las relaciones de pareja o la convivencia en sociedad, sin embargo este ensayo me pareció interesante y muy sencillo de leer (para aquellos que no le gusta leer contenidos tan densos, haciéndolos difíciles de comprender). Este escrito fue titulado LOS CUATRO ACUERDOS y está  fundamentado en la sabiduría tolteca, su autor: El Mexicano Miguel Ruiz.

Es interesante la visión que da el autor a través de este escrito, el cual resulta ser sucinto y desarrollado con palabras sencillas, lo que facilita una transformación interna al lector que se sumerge en la profundidad de cada mensaje.

Este ensayo sustenta la existencia de una cosmovisión que afecta el equilibrio  personal de un ser humano. El autor del ensayo, explica que con frecuencia dichas creencias adquiridas perturban mental y  emocionalmente a los seres humanos, creando infelicidad.

A través de los cuatro acuerdos, el autor da los pasos para que lo lectores aprendan a modificar dicho sistema de creencias y obtener así el anhelado equilibrio interior, que indudablemente lleva al ser humano a obtener la felicidad.

En síntesis, estos son los cuatro acuerdos, sin embargo, sugiero la lectura del ensayo completo, para una mayor comprensión.

  1. Sé impecable con tus palabras“.

Esto significa utilizar la energía que se tiene correctamente, en la dirección de la verdad y el amor, limpiando todo el veneno emocional (rabia, celos, envidia y odio)  que hay dentro. Sin embargo, todos los seres humanos, aprenden a hacer precisamente lo contrario, la mentira se convierte en un hábito al comunicarse. Las palabras son el don más poderoso que tiene la humanidad, por esta razón puede generar orden o caos con las palabras, solo por citar un ejemplo Gandhi o Hitler, fueron personas que lograron un gran impacto en el mundo con el uso de la palabra.

Siempre que se escucha una opinión y esta se cree, se llega a un acuerdo que pasa a formar parte del sistema de creencias del ser humano. Se desarrollan complejos, miedos, predisposiciones, traumas, odios, resentimientos, etc.

Otro componente generador de veneno emocional que forma parte de las relaciones personales diarias, son los chismes. Contar chismes se ha convertido en la principal forma de comunicación en la sociedad humana. Es la manera que encuentra cada persona para sentirse cerca de otras, porque ver a alguien sentirse tan mal como ellos mismos, los hace sentirse mejor.

Ahora bien, no solo se recibe palabras con veneno emocional de otros, cada persona, constantemente se dice cosas a sí mismo palabras con un fuerte veneno emocional, producto de la cosmovisión que percibe y se cree de sí mismo.

Cuando se es impecable con las palabras, la mente deja de ser un campo fértil para las palabras que surgen con veneno emocional. Se puede medir la impecabilidad de las palabras a partir del nivel de autoestima. La cantidad de amor que se predica cada ser humano, es directamente proporcional a la calidad e integridad de sus palabras.

        2.     “No te tomes nada personalmente“.

Nada de los que los demás hacen es por ti. Lo hacen por ellos mismos. Tomarse las cosas personalmente, es la expresión máxima de egoísmo, porque se considera que todo gira alrededor nuestro.

Cuando una persona da su opinión, solo refiere sus propios sentimientos, creencias y opiniones, que simplemente difieren de lo que piensas; Tomarselo personal, es buscar imponer el criterio propio por encima del otro, sin comprender que el otro no está de acuerdo, por tener un sistema de creencias diferente. Las personas intentan enviar su veneno, y si se toma personalmente cada cosa que dicen o hacen, el veneno de ellos se vuelve propio, te vuelves presa fácil para enredarte y envolverte en su opinión. Te comes toda la basura emocional y la conviertes en tu propia basura.

Cuando te tomas las cosas personalmente, te sientes ofendido y reaccionas defendiendo tus creencias y creando conflictos. Haces una montaña de un grano de arena porque sientes la necesidad de tener razón y de que los demás estén equivocados. Es importante comprender que  las opiniones personales son proyecciones de nuestras propias creencias, y no se  pueden imponer tus opiniones por encima de los demás.

No se puede tomar nada personalmente, incluso los elogios. Es la manera de cada cual de ver el mundo. Cada persona que da su opinión o hace algo, se refiere a si mismo, no a ti. Nada de lo que ellos piensen de ti, está directamente relacionado contigo, sino con ellos.

Tu punto de vista, al igual que el de los demás, es algo personal tuyo. NO es la verdad de nadie más que la tuya. NO te tomes nada personalmente, porque si lo haces, te expones a sufrir por nada. Los seres humanos son adictos al sufrimiento en diferentes niveles y distintos grados, y se apoyan para mantener esta adicción.

El mundo entero puede contar chismes sobre ti, pero si no te lo tomas personalmente, serás inmune a ellos. Alguien puede enviarte veneno emocional de forma intencionada, pero si no te lo tomas personalmente, no te lo tragarás. Cuando no te tomas el veneno emocional, se vuelve  nocivo para el que lo envía.

Cuando te acostumbres a no tomarte nada personalmente, no necesitas depositar tu confianza en lo que hagan o digan los demás. Bastará que confíes en ti mismo para elegir con responsabilidad. Nunca eres responsable de los actos de los demás: solo eres responsable de ti mismo. Cuando comprendas esto, será muy difícil que los comentarios insensibles o los actos negligentes de los demás te hieran.

             3.   “No hagas suposiciones“.

El ser humano tiende  a hacer suposiciones sobre todo. El problema es que al hacerlo, cada cual cree que lo que supone es cierto.

Haces suposiciones sobre los que los demás hacen o piensan ( se toma todo personalmente) , y después, los culpan y reaccionan  enviando veneno emocional  con sus palabras. Este es el motivo por el cual siempre que se hacen suposiciones, se buscan problemas. Hacer una suposición, es comprender las cosas mal, tomarlas personalmente y acabar haciendo un gran drama.

Se produce mucho veneno emocional haciendo suposiciones y tomándose las cosas personalmente, porque por lo general se empieza a chismosear a partir de esas suposiciones. Esa se vuelve la forma de comunicarse.

Como se tiene miedo a preguntar o pedir una aclaración, se hacen suposiciones y se creen las cosas como ciertas; después se defienden y se intenta que sea el otro el que no tenga la razón.

Siempre es mejor preguntar qué hacer una suposición, porque esta última crea sufrimiento. Hacer suposiciones en las relaciones conduce a muchas disputas, dificultades y malentendidos. Por ej. Suponer que la pareja sabe lo que piensas y que no es necesario que le digas lo que quieres. Supones que hará lo que quieres porque te conoce bien, sino hace lo que crees, te sientes herido. Y así funciona con las demás personas.

Supones que todo el mundo ve la vida del mismo modo que tu. Supones que los demás piensan, sienten, juzgan y maltratan como tú lo haces.

Se hacen las suposiciones porque no se tiene el valor de preguntar. Así se satisface la necesidad de saber y reemplazar la necesidad de comunicarse. La manera de evitar las suposiciones es preguntar, una vez escuchas la respuesta, no tendrás que hacer suposiciones porque sabrás la verdad. Si te comunicas de esta forma tu palabras se volverán impecables.

      4.    “Haz siempre lo máximo que puedas

Bajo cualquier circunstancia, haz siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Sin embargo, piensa que esto puede variar de un momento a otro, todas las cosas cambian continuamente. Por ej. Cuando te despiertas renovado y lleno de vigor por la mañana, tu rendimiento es mejor que por la noche cuando estas agotado.

Independientemente del resultado, sigue haciendo siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Si intentas esforzarte demasiado para hacer más de lo que puedes, gastarás más energía de la necesaria y al final tu rendimiento no será suficiente. Cuando te excedes, agotas tu cuerpo y vas contra ti, por consiguiente te resulta más difícil alcanzar tus objetivos. Por otro lado, si haces menos de lo que puedes hacer, te sometes a ti mismo a frustraciones, juicios, culpas y reproches.

Siempre que haces lo máximo que puedes, actuas. Hacer lo máximo que puedas significa actuar porque amas hacerlo, no porque esperas una recompensa. La mayor parte de las personas hacen exactamente lo contrario: solo emprenden la acción cuando esperan recompensa y no disfrutan de ella. Y ese es el motivo por el cual no hacen lo máximo que pueden.

La acción consiste en vivir plenamente. Expresar lo que eres es emprender la acción. Puede que tengas grandes ideas en la cabeza, pero lo que importa es la acción.

La historia de Forrest Gump es un buen ejemplo. No tenía grandes ideas, pero actuaba. Era feliz porque hacía lo máximo que podía en todo lo que emprendía.

Si siempre haces lo máximo que puedas, una y otra vez, te convertirás en un maestro de la transformación. Si haces lo máximo, hábitos como emplear mal tus palabras, tomarte las cosas personalmente y hacer suposiciones se debilitarán y con el tiempo, serán menos frecuentes.

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